sábado, 12 de enero de 2008

ATENCIÓN A TODOS LOS MINISTERIOS... FAVOR DE PRESENTAR AGENDA 2008 PARA CALENDARIZAR ACTIVIDADES PARROQUIALES...


EL BAUTISMO DEL SEÑOR.



Lectura del libro del profeta Isaías: 42, 1- 6-7
Esto dice el Señor: “Miren a mi siervo, a quien sostengo, a mi elegido, en quien tengo mis complacencias. En Él he puesto mi espíritu para que haga brillar la justicia sobre las naciones.No gritará, no clamará, no hará oír su voz por las calles; no romperá la caña resquebrajada, ni apagará la mecha que aún humea. Promoverá con firmeza la justicia, no titubeará ni se doblegará hasta haber establecido el derecho sobre la tierra y hasta que las islas escuchen su enseñanza.Yo, el Señor, fiel a mi designio de salvación, te llamé, te tomé de la mano, te he formado y te he constituido alianza de un pueblo, luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión y de la mazmorra a los que habitan en tinieblas”. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.



Del salmo 28 R/. Te alabamos, Señor.


Hijos de Dios, glorifiquen al Señor;
denle la gloria que merece.
Postrados en su templo santo, alabemos al Señor. R/.


La voz del Señor se deja oír sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es poderosa,
la voz del Señor es imponente. R/.
El Dios de majestad hizo sonar el trueno de su voz.
El Señor se manifestó sobre las aguas desde su trono eterno. R/.

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 10, 34-38
En aquellos días, Pedro se dirigió a Cornelio y a los que estaban en su casa, con estas palabras: “Ahora caigo en la cuenta de que Dios no hace distinción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que fuere. Él envió su palabra a los hijos de Israel, para anunciarles la paz por medio de Jesucristo, Señor de todos.Ya saben ustedes lo sucedido en toda Judea, que tuvo principio en Galilea, después del bautismo predicado por Juan: cómo Dios ungió con el poder del Espíritu Santo a Jesús de Nazareth, y cómo éste pasó haciendo el bien, sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él”.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN (cfr. Mc 9, 7) R/. Aleluya, aleluya.Se abrió el cielo y resonó la voz del Padre, que decía: “Éste es mi Hijo amado; escúchenlo”. R/.

Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 3, 13-17

En aquel tiempo, Jesús llegó de Galilea al río Jordán y le pidió a Juan que lo bautizara. Pero Juan se resistía, diciendo: “Yo soy quien debe ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a que yo te bautice?”. Jesús le respondió: “Haz ahora lo que te digo, porque es necesario que así cumplamos todo lo que Dios quiere”. Entonces Juan accedió a bautizarlo.Al salir Jesús del agua, una vez bautizado, se le abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios, que descendía sobre Él en forma de paloma y oyó una voz que decía desde el cielo: “Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo mis complacencias”.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

EL BAUTISMO DE JESÚS NOS PREPARA EL AGUA PARA EL CIELO.



Cuentan que una vez, un hombre envió a su joven hijo a llenar un cántaro al río, y le dijo que volviera lo antes posible. El joven obedeció y fue al río a llenar el cántaro de agua, mientras su padre lo observaba desde lejos. Entonces el hombre vio a su hijo que ponía el cántaro debajo de una cascada, y la fuerza y cantidad del agua era tanta que no entraba en el cántaro, pues era de cuello delgado. Cuando el hijo volvió, traía el cántaro roto del cuello por el constante golpear y la fuerza del agua, esto además provocó que el agua llegara turbia y sucia.

El padre preguntó entonces: ¿por qué no simplemente sumergiste el cántaro en el río?, ¿no veías que el agua de la cascada era demasiada para el cuello del cántaro?
El hijo respondió: - sí, pero es que quería llenarlo lo más rápido posible.

Cada ser humano es como ese cántaro frágil, pero capaz de contener la gracia de Dios, de sumergirse en las aguas mansas y cristalinas de la gracia de Dios. Eso es el Bautismo. Entrar en el río del Espíritu de Dios. Meternos completos, con toda nuestra vida, alma y corazón, para que se inunde todo nuestro ser, de la presencia de Dios. El bautismo es ponernos en el canal de la gracia de Dios. Los cielos se abren y la voz del Padre se deja escuchar, cuando entramos en su frecuencia, y nos comunica su amor, como con Jesús: “este es mi hijo muy amado, en quien me complazco”. El bautismo es sumergirse para salir llenos de Dios. Es nacimiento, es dejarse tocar por Dios, es comunicación y relación viva de amor con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Jesús quiso hacer fila para ser bautizado por Juan, que administraba un Bautismo de conversión. Aquél que no tenía de que arrepentirse, porque siempre hacía la voluntad de Dios, nos muestra constantemente un rasgo muy característico de su personalidad: la humildad. Y gracias a su humildad, las aguas se santifican y los cielos se abren para nosotros. Que grande enseñanza de paciencia y humildad. Hoy en día queremos todo rápido, y por lo mismo, vivimos un cristianismo fugaz, porque no queremos someternos a ningún proceso de formación o de profundización en nuestra fe. Si se trata de bautizar, que sea a nuestro tiempo y a nuestro modo. Cuando el marranito esté gordo o cuando el compadre pueda. Pero casi nunca nos ponemos a ver el verdadero sentido del bautismo, todo lo que Dios realiza en este signo tan maravilloso, no somos capaces de colocar el cántaro de nuestra vida en el río, sino en la cascada, y es cuando se rompe el canal de la gracia, la alegría auténtica, el sentido profundo de la dignidad de los hijos de Dios.



P. Raúl

sábado, 22 de diciembre de 2007

MAÑANA ES NOCHE BUENA Y PASADO NAVIDAD



PRIMERA LECTURA
LECTURA DEL LIBRO DE ISAÍAS 7, 10-14

En aquellos días, dijo el Señor a Ajaz:
--Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo.
Respondió Ajaz:
--No la pido, no quiero tentar al Señor.
Entonces dijo Dios:
--Escucha, casa de David: ¿No os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel (que significa "Dios-con-nosotros")
Palabra de Dios.


SALMO RESPONSORIAL
SALMO 23
R.- VA A ENTRAR EL SEÑOR: ÉL ES EL REY DE LA GLORIA
Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes: Élla fundó sobre los mares,él la afianzó sobre los ríos. R.-
¿Quién puede subir al monte del Señor?¿Quién puede estar en el recinto sacro? El hombre de manos inocentes y puro corazón. R.-
Ése recibirá la bendición del Señor, le hará justicia el Dios de salvación.Éste es el grupo que busca al Señor, que viene a tu presencia, Dios de Jacob. R.-



SEGUNDA LECTURA
COMIENZO DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS ROMANOS 1, 1-7

Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, escogido para anunciar el Evangelio de Dios. Este Evangelio, prometido ya por sus profetas en las Escrituras santas, se refiere a su Hijo, nacido, según la carne, de la estirpe de David; constituido, según el Espíritu Santo, Hijo de Dios, con pleno poder por su resurrección de la muerte: Jesucristo, nuestro Señor. Por él hemos recibido este don y esta misión: hacer que todos los gentiles respondan a la fe, para gloria de su nombre. Entre ellos estáis también vosotros, llamados por Cristo Jesús. A todos los de Roma, a quienes Dios ama y ha llamado a formar parte de los santos, os deseo la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
Palabra de Dios

sábado, 17 de noviembre de 2007

"NO QUEDARÁ PIEDRA SOBRE PIEDRA" LECTURAS DEL DOMINGO XXXIII



Malaquías 3: 19 - 20
19 Pues he aquí que viene el Día, abrasador como un horno; todos los arrogantes y los que cometen impiedad serán como paja; y los consumirá el Día que viene, dice Yahveh Sebaot, hasta no dejarles raíz ni rama.
20 Pero para vosotros, los que teméis mi Nombre, brillará el sol de justicia con la salud en sus rayos, y saldréis brincando como becerros bien cebados fuera del establo.
Salmo 98: 5 - 9
5 Salmodiad para Yahveh con la cítara, con la cítara y al son de la salmodia;
6 con las trompetas y al son del cuerno aclamad ante la faz del rey Yahveh.
7 Brama el mar y cuanto encierra, el orbe y los que le habitan;
8 los ríos baten palmas, a una los montes gritan de alegría,
9ante el rostro de Yahveh, pues viene a juzgar a la tierra; él juzgará al orbe con justicia, y a los pueblos con equidad.
II Tesalonicenses 3: 7 - 12
7 Ya sabéis vosotros cómo debéis imitarnos, pues estando entre vosotros no vivimos desordenadamente,
8 ni comimos de balde el pan de nadie, sino que día y noche con fatiga y cansancio trabajamos para no ser una carga a ninguno de vosotros.
9 No porque no tengamos derecho, sino por daros en nosotros un modelo que imitar.
10 Además, cuando estábamos entre vosotros os mandábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma.
11 Porque nos hemos enterado que hay entre vosotros algunos que viven desordenadamente, sin trabajar nada, pero metiéndose en todo.
12 A ésos les mandamos y les exhortamos en el Señor Jesucristo a que trabajen con sosiego para comer su propio pan.
Lucas 21: 5 - 19
5 Como dijeran algunos, acerca del Templo, que estaba adornado de bellas piedras y ofrendas votivas, él dijo:
6 «Esto que veis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida.»
7 Le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo sucederá eso? Y ¿cuál será la señal de que todas estas cosas están para ocurrir?»
8El dijo: «Mirad, no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: "Yo soy" y "el tiempo está cerca". No les sigáis.
9 Cuando oigáis hablar de guerras y revoluciones, no os aterréis; porque es necesario que sucedan primero estas cosas, pero el fin no es inmediato.»
10 Entonces les dijo: «Se levantará nación contra nación y reino contra reino.
11 Habrá grandes terremotos, peste y hambre en diversos lugares, habrá cosas espantosas, y grandes señales del cielo.
12«Pero, antes de todo esto, os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles y llevándoos ante reyes y gobernadores por mi nombre;
13 esto os sucederá para que deis testimonio.
14 Proponed, pues, en vuestro corazón no preparar la defensa,
15 porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios.
16 Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros,
17 y seréis odiados de todos por causa de mi nombre.
18 Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza.
19 Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.

REFLEXIÓN


Estamos ya terminando el año litúrgico. El ciclo “C”, para comenzar uno nuevo, el ciclo “A”. Recordemos que son tres ciclos litúrgicos que nos van llevando dando vueltas, en espiral hacia arriba, porque cada año litúrgico nos ubica y nos adentra más en el misterio de Cristo nuestro Hermano.
Todo final tiene su dificultad, todo cambio implica un “desacomodarse” para volver a comenzar. Así está diseñado el universo. Muere el día para nacer en un hermoso amanecer, muere la primavera, para dar paso al invierno, muere el grano para dar abundante fruto, muere el año para dar paso a uno nuevo, morimos nosotros para resucitar con Cristo, esa es la enseñanza de la naturaleza y de la Liturgia de la Iglesia que expresa bellamente en cada signo la dinámica de la vida. La resurrección sobre la muerte, la misericordia sobre el perdón, el orden sobre el caos.

La palabra de Dios en este día nos señala un rumbo bajo tres señales o claves:
Primero: como hubo un principio así habrá un final. Pero hemos de permanecer y perseverar hasta el final, como Jesús que no se retracta en el camino de la cruz. Si permanecemos firmes conseguiremos la vida y ni uno solo de los cabellos de nuestra cabeza perecerá.
Segundo: No hemos de vivir con angustia. Sino cada día con alegría como si fuera el primero y el último de nuestra vida. Alabando a nuestro Dios cantando al son del arpa, porque ya viene a gobernar con poder y con justicia.
Tercero. No hay que permanecer sin hacer nada, en la holgazanería, porque el trabajo nos dignifica y nos santifica y cada cual ha de estar construyendo su propia vida y ayudando a construir la de los demás, ya que el trabajo nos hace ser co-creadores con Dios, el artífice del universo. El que trabaja y pone lo mejor de sí mismo para el servicio de los demás, no se deprime ni se aburre, ni se angustia, porque el tiempo la pasa ocupado, y al estar ocupado deja de mirar el reloj de su vida para entrar en la eternidad del amor de Dios.
Había algunos cristianos que no trabajaban porque creían que la venida de Nuestro señor Jesucristo era inminente, y decían ¿para que trabajar, para que construir y para que sembrar si ya el final está a la puerta? Muchos también apoyados en aquel texto de la Sagrada Escritura que dice: Miren cómo las aves del cielo no siembran, ni cosechan, ni guardan en bodegas, y el Padre celestial, Padre de ustedes, las alimenta. ¿No valen ustedes más que las aves? ¿Quién de ustedes, por más que se preocupe, puede alargar su vida? Y ¿por qué preocuparse por la ropa? ¡Miren cómo crecen las flores del campo! No trabajan ni tejen, pero yo les aseguro que ni Salomón en el esplendor de su gloria se vistió como una de esas flores. Y si Dios viste así la hierba del campo, que hoy florece y mañana se echa al fuego, ¿no hará mucho más por ustedes, hombres de poca fe? ¿Por qué pues, tantas preocupaciones: "¿Qué vamos a comer?, o "¿qué vamos a beber?", o "con qué nos vestiremos?" (Mateo 6:25-34), haciendo una mala interpretación de este texto, se sentaban con los brazos cruzados esperando que la comida les cayera del cielo. Hoy hay muchos que tampoco trabajan, pero sin la necesidad de apoyarse en ningún texto. Sin embargo vale la sentencia de San Pablo para todos: “el que no trabaje… que no coma”. Así de sencillo, cada cual de acuerdo a su condición, edad y capacidad.
Al hombre se le ha confiado el cuidado de la tierra, todo le ha sido sometido bajo sus pies (Salmo 8). Sin embargo el hombre no ha sido muy fiel que digamos como administrador de los bienes de Dios para provecho de todos. Ha hecho una muy mala distribución de lo que pertenece a todos, ha tenido ambición y constantemente pone en peligro este mundo inventando armas nucleares y fabricando energía nuclear que muchas veces está en manos de “locos” que con tal de mostrar su poder, no dudaría ni un segundo para destruir el mundo que es hogar de todos como hijos de Dios, aunque no el definitivo, pero es en este mundo y no en otro donde hemos de construir el Reino de Dios.

En cierta ocasión llegó un circo a un pueblo, después de instalarse, desfilaron por las calles para atraer a la comunidad, payasos, trapecistas y animales. Y por la tarde comenzó la función. A mitad del espectáculo por causa de un corto se ocasionó un incendio. Uno de los payasos corrió apresurado advirtiéndole a la comunidad que salieran a prisa porque el fuego se estaba extendiendo por alrededor de la carpa, y la gente reía con aquellas graciosadas que el payaso decía y entre más les decía más reían. Cuantas veces no tomamos en serio lo que se nos advierte, y no salimos corriendo a cambiar de actitudes, a apagar el fuego devastador del odio, de la envidia, del resentimiento. Y oímos causándonos gracia el sermón y ridiculizamos los sacramentos y nos prestamos a la burla de lo sagrado, cuando se nos informa que faltan vocaciones a la vida sacerdotal, no se nos hace importante este problema, disminuimos importancia a los mandamientos de la ley de Dios y de la Iglesia. Y el fuego devorador va acabando con nuestras familias, nuestros hogares, nuestros matrimonios. Nos va quitando la paz y nos hace arder en la angustia y la desesperación, simplemente porque no hacemos caso al llamado de alerta, que nos hace la Palabra de Dios que se hace presente a través de un hombre, que frecuentemente es visto como un payaso. Un payaso en medio de un circo que se está quemando con todo el pueblo adentro.

P. Raúl

sábado, 10 de noviembre de 2007

DOMINGO XXXII

Lectura del segundo libro de los macabeos: 7,1-2. 9-14
En aquellos días, arrestaron a siete hermanos junto con su madre. El rey Antíoco Epifanes los hizo azotar para obligarlos a comer carne de cerdo, prohibida por la ley. Uno de ellos hablando en nombre de todos, dijo: "¿Qué quieres saber de nosotros? Estamos dispuestos a morir antes que quebrantar la ley de nuestros padres".
El rey se enfureció y lo mandó matar. cuando el segundo de ellos estaba para morir, le dijo al rey: "Asesino, tú nos arrancas la vida presente, pero el rey del universo nos resucitará a una vida eterna, puesto que morimos por fidelidad a sus leyes". Después comenzaron a burlarse del tercero. Presentó su lengua como se lo exigieron, extendió sus manos con firmeza y declaró confiadamente: "De Dios recibí estos miembros y por amor a su ley los desprecio, y de Él espero recobrarlos". El rey y sus acompañantes quedaron impresionados por el valor con que aquél muchacho despreciaba los tormentos. una vez muerto éste, sometieron al cuarto a torturas semejantes. Estando ya para expirar dijo: "vale la pena morir a manos de los hombres, cuando se tiene la firme esperanza de que Dios nos resucitará. Tú, en cambio, no resucitarás para la vida". Palabra de Dios.



Del salmo 16 R/. Al despertar, Señor, contemplaré tu rostro.
Señor, hazme justicia y a mi clamor atiende: presta oído a mi súplica, pues mis labios no mienten. R/.
Mis pies en tus caminos se mantuvieron firmes; no tembló mi pisada. A mi voz elevo, pues que me respondes. Atiéndeme Dios mío, y escucha mis palabras. R/.
Protéjeme, Señor, como a las niñas de tus ojos. bajo la sombra de tus alas escóndeme, pues yo, por serte fiel, contemplaré tu rostro y al despertarme, espero saciarme de tu vista. R/.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los tesalonisenses: 2, 16-3,5
Hermanos: Que el mismo Señor nuestro, Jesucristo, y nuestro Padre Dios, que nos ha amado y nos ha dado gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza, conforten los corazones de ustedes y los disponga a toda clase de obras buenas y de buenas palabras.
Por lo demás, hermanos, oren por nosotros para que la palabra del Señor se propague con rapidez y sea recibida con honor, como aconteció entre ustedes. oren también para que Dios nos libre de los hombres perversos y malvados que nos acosan, porque no todos aceptan la fe.
Pero el Señor, que es fiel, les dará fuerza a ustedes y los librará del maligno. Tengo confianza en el Señor de que ya hacen ustedes y continuarán haciendo cuanto les he mandado. Que el Señor dirija su corazón para que amen a Dios y esperen pacientemente la venida de Cristo. Palabra del Señor.



ACLAMACIÓN (Apoc 1,5.6) R/. Aleluya, aleluya.
Jesucristo es el primogénito de los muertos; a Él sea dada la gloria y el poder por siempre, R/.


+Proclamación del santo Evangelio según san Lucas: 20,27-38
En aquél tiempo, se acercaron a Jesús algunos saduceos. como los saduceos niegan la resurrección de los muertos, le preguntaron: "Maestro: Moisés nos dejó escrito que si alguno tiene un hermano casado que muere sin haber tenido hijos, se case con la viuda para dar descendencia a su hermano. Hubo una vez siete hermanos, el mayor de los cuales, se casó y murió sin dejar hijos. El segundo, el tercero y los demás, hasta el séptimo, tomaron por esposa a la viuda y todos murieron sin dejar sucesión. Por fin murió también la viuda. Ahora bien, cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será esposa la mujer, pues los siete estuvieron casados con ella?".
Jesús les dijo: "En esta vida, hombres y mujeres se casan, pero en la vida futura, los que sean juzgados dignos de ella y de la resurrección de los muertos, no se casarán ni podrán ya morir, porque serán como los ángeles e hijos de Dios, pues Él los habrá resucitado. y que los muertos resucitan, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob. Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para Él todos viven".
Palabra del Señor.
COMENTARIO:
En una ocasión, una mujer que trataba de calmar a su bebé en una celebración, alguien le sugirió que le cantara un poco para que se tranquilizara, pero una segunda persona saltó automáticamente afirmando: "es preferible soportar los aullidos lastimeros del bebe, con eso ya es suficiente". Dice el dicho que hay veces está peor el remedio que la enfermedad.
En aquél tiempo la intensión al contraer matrimonio era solamente procrear. Jesús viene a darle sentido a toda nuestra vida y a declarar que el amor es esencial en toda relación y especialmente en el matrimonio, elevándolo a la dignidad de sacramento, pues el fundamento de cada sacramento es el Amor. O sea Dios mismo que se relaciona con el hombre.
Y es que muy frecuentemente, los remedios que damos para las grandes dificultades, son precisamente peores que la misma enfermedad. Para el adolescente, si le va mal en la escuela el remedio más solicitado es... salirse de ella. Si te va mal en el matrimonio... el remedio que frecuentemente se da es el divorcio. Si este hijo representa un problema económico, abórtalo. Si esta otra persona no es productiva: el asilo o la eutanasia, si es un asesino: la pena de muerte, si tienes un problema: el suicidio.
El mal más grande para la humanidad es la muerte y el único que ha dado el remedio definitivo para este mal es Jesús, a grandes males, grandes remedios. Jesús, el hijo de Dios muere. El que es la vida se somete a la muerte para vencerla y luego resucita. Es por eso que la empresa más grande e importante para todo ser humano es la salvación, es en la que hemos de invertirlo todo. Tiempo, dinero y esfuerzo. Porque de que nos sirve tenerlo todo si al final de cuentas no nos vamos a salvar.
Jesús hoy nos dice que vamos a resucitar y hay muchos "cristianos" que aún no están convencidos de esto. Piensan que la muerte es el final, o creen en la reencarnación o en la fusión de toda la materia confundiéndonos con las plantas y los animales. Pero hoy a la luz de la Palabra de Dios descubrimos algo esencial para todo ser humano. Venimos de Dios y hacia Dios nos dirigimos. Es tremendo cuando alguien se pierde en el camino. Cuando no se sabe de donde vengo y hacia donde voy. Como aquél Señor que viajaba dormido recostado en un asiento del tren y al solicitarle su boleto, el inspector le pregunta hacia donde va y el responde entre sueños: no lo se. ¿De donde viene Señor? Vuelve a preguntarle y nuevamente responde lo mismo: no lo se. Pues así nos pasa a muchos, que estamos en esta vida como adormilados en este viaje de la vida y por lo mismo no sabemos de donde venimos y hacia donde está nuestro destino. O aquella mujer que se acerca a la ventanilla donde despachan los boletos del tren y pide un boleto de ida y de vuelta y le pregunta la cajera lógicamente: ¿para donde lo quiere? pues para acá otra vez, si le digo que de vuelta.
Hemos de estar convencidos de que Dios nos ha creado para la vida y el boleto que traemos en este mundo es de ida y de vuelta al Padre. somos de Dios, así como esas obras de arte que tienen la firma de su creador que las hace ser más cotizadas, así también nosotros tenemos la firma de Dios en nuestro corazón, que nos hace ser una auténtica obra de arte de Dios, el artífice de nuestras vidas.
Seremos como los Ángeles del cielo. Algo que no acabamos de entender, pues queremos acomodar en el cielo las mejores carreteras del mundo, pero ya no serán necesarias porque habremos llegado a nuestro destino. Queremos dibujar en el cielo los mejores paisajes, pero ya no será necesario porque estaremos frente a la belleza plena. Queremos que quepan los mejores “reventones” pero ya no será necesario porque será una eterna fiesta, porque la presencia de Dios siempre da alegría al hombre. Queremos acomodar en el cielo nuestros propios criterios, esquemas y paradigmas, pero el cielo nos rebasa y nuestra mente no puede contenerlo. Solamente hemos de estar preparados soltando lo que tenemos apretado en nuestros puños que abarcan muy poco, para abrazar lo grande , lo que realmente vale y permanece.

P. Raúl